Son Batá abrirá el concierto de Red Hot Chili Peppers
Son Batá abrirá el concierto de Red Hot Chili Peppers
Son Batá, grupo creado en zona violenta, tocará en el mismo escenario que la banda estadounidense.
De las entrañas de la Comuna 13 de Medellín, una de las más violentas de la ciudad, nació hace nueve años el colectivo Son Batá que, armado con su música, se ha enfrentado al estruendo de las balas que zumban desde hace tres décadas en las calles de esos barrios.
"Somos hijos de desplazados y tras sufrir la violencia en su máxima expresión decidimos armarnos con nuestros sueños para transformar una sociedad en guerra", dice John Jaime Sánchez, fundador de Son Batá, el grupo que abrirá hoy el concierto de Red Hot Chili Peppers, en el Simón Bolívar de Bogotá.
Cuando las Fuerzas Militares y la Policía lograron expulsar a las milicias de la guerrilla que durante dos décadas fueron la única autoridad en la zona -en la operación Orión- comenzó esta banda. "Fue desastroso, allí murieron muchas personas de mi generación. Nosotros, un poco indignados y en crisis, nos preguntamos: ¿por qué no somos un número más en el cementerio? La respuesta: nuestro sueño es ser artistas y eso nos mantiene con vida", expresa Sánchez.
Aun en medio de la violencia, él, junto con John Freddy Asprilla y Carlos Alberto Sánchez, fundadores del grupo, ensayaban en las terrazas de las casas que sus padres levantaron encima de una loma donde siempre -dice él- ha habitado la pobreza. Encima de esas improvisadas planchas de concreto, el trío de jóvenes que toca hip-hop 'contaminó' a otros muchachos que se unieron a la propuesta. "Cuando había bala nos encerrábamos, la demora era que cesaran los ataques y volvíamos a subir", dice John Jaime Sánchez, como mofándose de la muerte.
Son Batá no es solo música urbana, tiene el ritmo del Pacífico colombiano, de sus ancestros. "Somos hijos de gente negra, por eso quisimos reconstruir nuestra identidad", expresa el músico de 27 años, quien se dejó atrapar por el melódico llanto del clarinete y los golpes bruscos de los tambores. Ahora son una escuela que enseña, en sus dos sedes, a 73 muchachos de la Comuna 13 y 160 más de otras zonas de Medellín.
Pero no todo ha sido alegría para Son Batá. El 4 de julio del 2010, el conflicto armado (que nunca se fue de su barrio) cobró la vida de Andrés Felipe Medina, un rapero del colectivo que se convirtió en el símbolo de la lucha de la agrupación contra la violencia. "Nosotros somos el combo más poderoso de la Comuna 13 y enfrentamos a las armas con el arte", expresa el músico mientras recuerda a su amigo muerto dedicándole la presentación de este domingo, donde la agrupación abrirá el concierto de la reconocida banda californiana.
Son los teloneros nacionales
La agrupación de la Comuna 13 se presentó a la convocatoria para ser telonera de los Red Hot Chili Peppers. Más de 800 grupos se postularon y tras una larga selección, la banda californiana decidió que Son Batá debía abrir su concierto.
Juanes, su amigo
Son Batá entabló una fuerte relación con el cantante paisa. En el 'Concierto por la vida' (2010), los dos grupos tocaron en rechazo a la muerte de varios jóvenes artistas. Ahora, Son Batá trabaja con la fundación Mi Sangre y lleva programas culturales a las comunas más pobres de Medellín.
Chirimía Son Batá
Conformada por los más pequeños, llenó de orgullo a la Comuna 13, cuando el mes pasado se ganó el premio a la mejor chirimía del Festival Petronio Álvarez, en Cali.
Sacado de...
YEISON GUALDRÓN
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
MEDELLÍN





